viernes, 31 de agosto de 2012

EL ENGAÑO DEL RESCATE O LA CODICIA ES LA RAÍZ DE TODOS LOS MALES.

EL ENGAÑO DEL RESCATE O LA CODICIA ES LA RAÍZ DE TODOS LOS MALES. Por Gabriel Wüldenmar

Estamos a vueltas con el rescate financiero. A muchos nos parece injusto pagar con dinero público y sacrificio social los errores de la mala y codiciosa gestión privada. Por otra parte se coacciona a la opinión pública mediante el miedo de que si los bancos no son rescatados, quebrarán y los usuarios, familias, y empresas depositarias de dinero en esas entidades, perderán sus ahorros. Si dejamos caer los bancos mal gestionados ¿realmente podría perder dinero algún depositante? No, todo eso un gran engaño. En vez de rescatar bancos con dinero público o con préstamos extranjeros que el pueblo tendrá que pagar con sacrificios, lo mejor sería liquidar esas entidades bancarias no viables, algo que se hace a menudo sin problemas.

Es mucho más barato liquidar una entidad no viable que inyectarle dinero público, y mucho más honesto. No perderían el dinero los depositantes "normales" (personas, familias, empresas), sino los inversionistas. Los inversionistas que han invertido en esa entidad son los que pueden y deben asumir las pérdidas en una liquidación. Cuando se liquida un banco, los primeros en asumir las pérdidas son los accionistas, luego los que han invertido en bonos subordinados, después van los que han invertido en bonos no garantizados, le siguen los depositarios o clientes normales, y por último los bonos garantizados.

Pues bien, los accionistas, que por ley son los primeros en asumir las pérdidas (luego, por el orden citado siguen los demás) tienen tantísimo dinero que pueden asumir muchas decenas de veces las pérdidas de cualquier banco antes que haya que llegar a poner en riesgo los depósitos de los clientes normales. Así, se podrían liquidar de los bancos sin problemas. No hace falta pedir rescates para que luego haya que pagarlos con dinero público, con recortes sociales y laborales. Pero se prefiere pagar con dinero y sufrimiento del pueblo de los errores de la gestión privada de los ricos. Todo es un gigantesco engaño.

La liquidación de las entidades bancarias fracasadas no le costaría nada al estado, no costarían nada de dinero público. Los accionistas que han jugado su dinero en riesgo para obtener alta rentabilidad son los que deben asumir las pérdidas. Una vez realizada la liquidación de las entidades bancarias, con el dinero obtenido se pagaría primero a los depositarios y por último, si sobra algo, y por el orden arriba citado, a los inversionistas en sus diversas clases.

         Naturalmente para obtener este dinero, los bancos tendrían que liquidar sus activos inmuebles a precio real de mercado para atraer a los compradores, pero la codicia simplemente no les deja poner esos precios reales a sus inmuebles. Están inflando ilegalmente los precios y falseando su contabilidad. Si pusieran precios reales, se venderían esos inmuebles y podrían con ese dinero dar créditos que reactivarían la economía, pero la codicia simplemente no les deja. Eso sería reconocer pérdidas ante sus accionistas o que han sido malos gestores, y sería una invitación a los poderes públicos para aumentar la regulación (normas de gestión bancaria), algo que el neoliberalismo abomina. Por eso algunos proponen hacer un “banco malo”, que sigue reforzando el engaño porque se sigue basando en la mentira de unos precios inflados no reales.. Como dijo San Pablo: "la codicia es la raíz de todos los males". 

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miércoles, 22 de agosto de 2012

¿ALIENS O DEMONIOS? (y III)


¿ALIENS O DEMONIOS? (y III) Por Gabriel Wüldenmar Ortiz         
          Independientemente de que admitamos o no la existencia y visita de seres extraterrestres (habitantes inteligentes de otros planetas) a la Tierra y la posibilidad de que realicen verdaderas abducciones, las fuerzas del mal pueden adoptar ese disfraz “de moda” (como el disfraz religioso, espiritista, etc.) para manipularnos contra Dios y causarnos daño. ¿Cómo diferenciar entre alienígenas y demonios? En contraste con el fenómeno OVNI, que parece espiritualmente neutro, éticamente positivo (no agresivo, pacífico), indiferente a la interacción con el ser humano y de marcado carácter tecnológico, las fuerzas del mal disfrazadas de alienígenas (generalmente a través del fenómeno de las abducciones y del contactismo físico o mental) interfieren en asuntos metafísicos y espirituales con determinadas enseñanzas o doctrinas que no son más reediciones de las enseñanzas ocultistas-esotéricas-luciferinas-new age, invariablemente anticristianas, se comportan de manera éticamente negativa, se interesan por intervenir sobre el ser humano en muchos sentidos y tienen más un carácter espiritual-religioso-parapsicológico que tecnológico.
          
          En efecto, hay numerosos rasgos que afectan a abducidos y contactados que sugieren un contacto que nada tiene que ver con verdaderos alienígenas sino con demonios. Todos los elementos que citamos son reportados por muchas personas que no se conocen entre sí y que no conocen los testimonios de los demás, pero coinciden admirablemente previamente desestimados, por supuesto, los casos de trastornos mentales y fraudes).
          
          Como los demonios tradicionales, los falsos “aliens” alteran en sus víctimas las percepciones del entorno, pueden controlar sus mentes y percepciones tomando cualquier apariencia y forma, por grotesca que sea. Literalmente pueden poseer a las personas, es decir, sustituir sus mentes por las suyas y controlar sus cuerpos y mentes para usarlos a su conveniencia. Como los demonios, los pseudo-aliens pueden estar presentes de forma invisible alrededor de sus víctimas y hacerse parcialmente visibles.
          
          Además, carentes de cualquier forma de ética, imprimen marcas, producen heridas, arañazos de garras, golpes, moratones, burdas lesiones y procedimientos terriblemente dolorosos, completamente innecesarios y absurdos desde el punto de vista clínico-científico y desde el punto de vista de una tecnología avanzada. Sus víctimas son niños, mujeres y, en general, personas indefensas. Causan daños ginecológicos graves, enfermedades desconocidas y muertes inexplicables. La mayoría de los supuestos “implantes” no ha revelado una tecnología avanzada y estos objetos tienen paralelos con los “daños” (objetos aportados) implantados en el interior del cuerpo, presentes en los casos de espiritismo y posesión diabólica.
          
          Por otra parte, producen traumas emocionales, miedo, temor, indefensión, engaño, degeneración del bienestar mental, social y espiritual, caída en adicciones, desórdenes comportamentales, promiscuidad, obsesiones, y destrucción de la vida personal y social (naturalmente, en teoría, esto podría producirlo también un trauma causado por una verdadera interacción con alienígenas). Es notable la obsesión de estos “seres” por la sexualidad inapropiada (con niños, con desconocidos, por la fuerza, tomando los alienígenas el aspecto de el consorte difunto, de figuras religiosas, de personajes, etc.), y por causar dolor (seres horribles que realizan torturas, mutilaciones, despellejamientos, y amenazas de todo eso para los que no cooperen) en procedimientos completamente innecesarios, impuestos, reiterativos e inexplicados. Otras veces sumergen a las personas en un estado de falsa felicidad, pero la dejan mentalmente alienada, confusa, distante, perdida en sensaciones o experiencias y obsesionada con doctrinas extravagantes.
          
          Por otro lado, está la doctrina que imparten estos seres, que está creando una verdadera mitología-religión moderna completamente fundamentalista y acrítica en ciertos sectores “newagers”. Según esta doctrina, estos supuestos alienígenas son nuestros creadores, dioses que controlan el mundo, ellos nos guiarán en el próximo paso evolutivo espiritual cósmico (son los maestros). Afirman que Jesucristo era uno entre tantos otros líderes religiosos o jerarquías cósmicas, y que estos líderes estaban controlados por ellos o eran los propios alienígenas. Enseñan el neopaganismo, ocultismo y metafísica new age, el abandono del cristianismo, el panteísmo, el relativismo moral, el pseudo-orientalismo, etc.

          Es muy significativo que muchas personas afectadas por estas experiencias han deseado convertirse en contactados o abducidos, han estado involucrados en actividades New Age, espiritistas u ocultistas. Estos son los mismos caminos que tradicionalmente abren las puertas a la influencia y posesión diabólicas. Quizá sea significativo también que el retrato de uno de los demonios-guia del satanista Crowley, llamado “Lam” (1913, en la imagen adjunta), es virtualmente idéntico a un alienígena típico macrocéfalo “gris” de los que supuestamente abducen y torturan hoy.

          Pero lo decisivo es que miles de personas (el ufólogo del MUFON, Joe Jordan ha recogido y documentado unos 4.000 casos en 10 años, cfr. www.CE4Research.com y http://www.youtube.com/watch?v=dqTnqiuph4I&feature=channel&list=UL y ss.) que aseguran (dato conocido y ocultado – por temor al ridículo - por numerosos e independientes ufólogos) que la invocación del Nombre de Jesucristo es capaz de detener estas experiencias malignas, hacerlas adquirir su verdadero y horrendo rostro (sin la máscara alienígena) y, finalmente (cuando la persona se entrega a Cristo y abandona el ocultismo), librarlos para siempre de las mismas, cambiando completamente sus vidas hacia la liberación y la salud mental y física. Virtualmente es el único elemento, de cualquier tipo, capaz de detener estas experiencias, lo que habla claro de su origen.

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¿ALIENS O DEMONIOS? (II)

¿ALIENS O DEMONIOS? (II) Por Gabriel Wüldenmar Ortiz

La “Misión Rama” surge de las experiencias contactistas mediante psicografía (en algunos lugares con la ouija) de varias personas en el mundo, sobre todo de habla hispana, como Sixto Paz Wells en Perú, y es posible que haya recibido infiltraciones de carácter oscuro manipulador. Así, enseña que fueron una especie de dioses secundarios los que nos crearon y crearon el universo, los “hellser”; uno de ellos, el equivalente a San Miguel Arcángel, fue el que se posesionó de un simple hombre, Jesús de Nazareth hasta su muerte.

Ahora bien, “hellser” puede traducirse en “spanglish” perfectamente como “ser del infierno” – así que fueron los demonios nuestros creadores y redentores mediante Jesús - y la idea de que Jesús es un mero hombre proviene del espiritismo, y de que es Miguel Arcángel lo creen por influencia masónica grupos como Testigos de Jehová, que recibieron su “biblia” de los espíritus. Testigos de Jehová y espiritistas nacen de la masonería. Y precisamente Sixto Paz reconoce que su padre Carlos y su círculo de amigos donde se fraguó todo esto de las comunicaciones y contactos estaban vinculados al espiritismo y al rosacrucismo, creaciones masónicas negadoras de Cristo.

Para colmo, el más importante y primigenio de los “extraterrestres” comunicadores es “Oxalc”, cuya semejanza – y más en un entorno suramericano – con el dios del vudú Oxalac (que se considera maestro de luz y sustituye a Cristo), no puede ser excusada. Este tipo de pistas como las que estamos viendo (Geenom = Gehena o infierno, “hell” = infierno, “Oxalc” = “Oxalac”, etc.) nos recuerda la obligación que Dios ha impuesto al demonio: pueden intentar engañar al hombre pero para igualar las fuerzas (tan desiguales entre los ángeles caídos y los hombres) y mantener nuestra libertad de elección, los demonios tienen la obligación de dejar pistas para que la víctima pueda, si quiere, investigar y descubrir el verdadero origen de las comunicaciones.

En Murcia, España, está la Comunidad del Gran Corazón, espiritista kardeciana, dirigida por el “hermano” Pedro y su sucesor Francisco. Este último ha publicado algunas obras de supuestas revelaciones y experiencias con el más allá inducidas por espíritus, y que incluyen extraterrestres. Hay en ellas rasgos de auto-engrandecimiento (Jesús le declara digno, es la reencarnación de San Pablo) y están centradas en su grupo, cargadas de intentos de descripción fallidos del más allá que se basan únicamente en extrapolaciones facilonas de elementos de la naturaleza de aquí, degrada a Jesús a un simple maestro a la altura del fundador del grupo, Pedro, etc.

La descripción astronómica de la aventura que le lleva al planeta extraterrestre a donde le conducen los espíritus está plagada de errores: dice que al salir de la Tierra ve todos los planetas y sus órbitas y satélites, pero no hay ningún punto desde el que (ni en el que) se vean todos los planetas juntos pues están extremadamente dispersos y pequeños (como estrellas). Mucho menos se ven los satélites (demasiado pequeños) y en cuanto a las órbitas no se ven por imaginarias y extensas (sólo por cálculos matemáticos).
Dice el “hermano Francisco” que detrás de Plutón hay un planeta con atmósfera donde siente una suave y fresca brisa, la naturaleza es muy verde (árboles, hierba, plantas) y hay una gran civilización. Pero allí no hay un planeta de ese tamaño como para retener atmósfera (su poder gravitacional sería tal que se habría detectado hasta la saciedad, sólo se hallan pedruscos), y si lo hubiera estaría congelado como Plutón debido a la extrema lejanía del Sol (cerca de 200 grados bajo cero), no podría tener naturaleza verde porque las plantas no tendrían luz solar para prosperar y no podrían aprovechar la clorofila (lo que les da el color verde a las plantas), pues el Sol se vería desde allí como vemos nosotros Venus. O se trata de un engaño para gente ignorante o de una manipulación de ciertos entes para esparcir doctrinas falsas (espiritismo).

Un caso muy conocido de “mesías” New Age es David Icke, acérrimo anticristiano, que se basa y apoya en buena parte en las experiencias del brujo sudafricano Credo Mutwa, abducido y contactado por los horrendos pseudo-alienígenas “reptilianos” o “chitauris”. El falaz Icke tiene, sin embargo, el mérito de haber expuesto (todo lo paranoica y exageradamente que se quiera) la relación entre los “reptilianos” y el satanismo. Lo que poca gente sabe es que Credo Mutwa hizo cosas terribles para acceder al conocimiento oculto de las sociedades secretas sobre los reptilianos. Por ejemplo, cocinó y comió la mano de un cadáver aportado por un brujo en Zambia a cambio del conocimiento oculto sobre los reptilianos chitauri. El objetivo de los chitauris, afirma Mutwa, es disfrutar de nuestro sufrimiento. Nos conocen perfectamente, nuestras debilidades y mentes, operan desde nuestro lado mental perverso. Parte de nosotros, se alimentan de la energía emocional maligna intensa y grupal (miedo, odio, guerra, destrucción terror). Se enfrentaron a Dios Creador, que les derrotó lanzándoles a este mundo. Todo esto es justo lo que se puede decir de los demonios bíblicos.
 
          CONTINUARÁ...
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¿ALIENS O DEMONIOS? (I)


¿ALIENS O DEMONIOS? (1) Por Gabriel Wüldenmar Ortiz.

Es más que probable que existan otras criaturas inteligentes en el universo y que nos hayan visitado y continúen haciéndolo. No es este el lugar para discutir las evidencias de ello ni las consecuencias filosóficas para el materialismo ni para la fe cristiana. Ahora nos ocuparemos de otra posibilidad: que determinadas fuerzas espirituales oscuras (cuya existencia es defendida por todas las religiones) usen el disfraz alienígena para sus fines perversos, como manipular personas (contactados) y grupos.

Veamos al grupo Aztlán, que desde los años 70 cree de buena fe (no parecen mala gente) que está en comunicación con Geenom y otros seres extraterrestres del supuesto planeta Apu, situado pretendidamente en torno a la estrella B Alfa Centauri. La simple temática nos hace presumir a priori que se trata de una farsa, pero si uno observa con detenimiento el caso descubre que probablemente estamos ante una comunicación real con seres desconocidos: la fuente muestra carácter distinto del de los participantes, corrigen a los canales humanos durante el dictado contra sus expectativas, lee el pensamiento de terceros, ocasionalmente muestra pruebas físicas como avistamientos, exhibe conocimientos superiores o diferentes a los de los participantes, responden a preguntas inesperadas sin prepararse, etc.

Sin embargo, es obvio que la fuente no es realmente extraterrestre. Una prueba clara de ello es que no conoce el espacio y comete groseros errores astronómicos. Se refiere a Orión como un planeta cuando en realidad es una constelación formada por estrellas lejanas entre sí y sin relación alguna entre ellas (salvo una simple perspectiva óptica desde nuestro mundo), afirma que hay pirámides en Neptuno cuando en realidad allí no hay ni suelo para ponerlas porque es una bola de gas, describe a Sirio como una enana roja cuando es, por el contrario, una gigante azul, describe a Urano poblado por hombres de carne y hueso y con ecología, cuando no tiene ni superficie sino que es una bola de gases tóxicos con un núcleo diminuto en la profundidad y a una presión espantosa, asegura que la Tierra orbita en torno a Alción, que los anillos de Saturno se originan por trozos de una luna estallada cuando en realidad son cristales de hielo. Los supuestos aciertos, como las condiciones de vida en Titán, es algo que se sospechaba ya desde hace muchos años por la detección de una atmósfera.

Otra evidencia son los errores científicos de distinta índole: la telepatía es electromagnetismo (no lo es, no obedece a la ley del cuadrado de las distancias), el quechua es el idioma eusquera (absolutamente falso), los dinosaurios murieron por el estallido del planeta cuyos restos son los asteroides, da consejos pseudo-médicos discutibles, el pitecántropo lo describe como proto-humano cuando ya nadie lo llama así y lo considera plenamente humano (es el Homo Erectus); la fuente rechaza la astrología pero habla de las eras de piscis y acuario. No faltan las profecías incumplidas (sobre la salud de Juan Pablo II, por ejemplo).

Para nosotros se trata de un comunicante de origen sospechoso, posiblemente maligno y de bajo nivel de conocimientos. Los conocimientos presuntamente elevados que aporta son en realidad vulgaridades aderezadas de verborrea pseudo-científica. Revelador es el medio que se emplea, la peligrosa y desaconsejable Ouija, herramienta espiritista sobre la que la experiencia enseña que es usada por seres malignos que toman distintas identidades para engañar (a menudo dicen ser extraterrestres) o dañar. La intención es claramente difundir (se pide que publiquen y difundan) mensajes mentirosos y erróneos sobre Dios: panteísmo, politeísmo, el hombre es Dios, en Apu son ateos; hay que eliminar a Dios de la Biblia para colocar en su lugar a extraterrestres de diversa índole moral; Yahvé era un alienígena auto-deificado, no es el mismo que el Dios de Jacob porque este no dijo que fuera Yahvé sino “Yo soy el que Soy” (¡pero eso precisamente significa “Yahvé”!). Y mensajes no menos falsos sobre Jesús: que no resucitó, que era solo un fantasma aparecido, que nunca retornará como predijo, que su padre era un extraterrestre, que nace en el año – 3 (imposible, Herodes, que lo persiguió, muere una año antes), etc.

No hay que olvidar que el demonio es descrito por Jesús como “el padre de la mentira”. Esta fuente incorpora, además, numerosos elementos del ocultismo y el esoterismo, incluso la idea – defendida por el luciferismo – de que Dios es el malo y Luzbel el bueno. No faltan elementos racistas (por una genética sin mezclas, no mezclar razas), elitistas (los altos cargos de este mundo son elegidos para el bien de todos, cuando es obvio que no es así).

No cabe duda, en vista del medio y de los contenidos, que estamos ante comunicaciones satánicas, pero por si no fuera bastante la evidencia en este sentido, el extraterrestre principal de los que los demás toman el nombre es supuestamente el gran maestro Geenom, nombre claramente derivado de Gehinnom, valle de Hinom, vertedero-pudridero del Sur de Jerusalén, que Jesús toma como denominación del infierno diabólico, la Gehenna de fuego. Primero Geenom dice que tiene 634 años, luego dice que tiene 662, esos 28 años de diferencia, equivalen a 6 (8-2), lo que unido a los 66 anteriores, hacen el 666, número diabólico.

Y precisamente la clave de comunicación de los mensajes de Geenom desde los años 70 (mucho antes de saberse nada de Internet) era WWW, lo que traducido al hebreo (Vau = 6), supone 666. Sin duda no es casualidad. No es caso único entre las sectas ufológicas: algunos grupos de Misión Rama han sido señalados como vinculados al luciferismo (además de actividades sectarias nocivas), mientras que el famoso grupo de los raelianos, que niegan a Dios, dicen que los extraterrestres nos crearon y se dedican a actividades sectarias y a la promiscuidad, tienen por líder absoluto a “Rael” (Claude Vorhilon), nombre que no casualmente significa en hebreo “dios del mal”, una alusión al diablo. El emblema de la secta recoge la fusión de dos viejos símbolos masónicos y ocultistas que ya sabemos vinculados con el luciferismo: el sello de salomón con la cruz gamada en el centro.


CONTINUARÁ…
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domingo, 19 de agosto de 2012

DIOS, ATEÍSMO Y REVOLUCIÓN


Dios, ateísmo y revolución, por Gabriel Wüldenmar

La revolución correcta tiene también una dimensión trascendente. Si se basa en la solidaridad e igualdad de las personas, se basa finalmente en la definición de persona. Así que todo se basa en la ética y en la persona, y ambas cosas, como vemos en otro lugar, se basan en Dios. Hay una contradicción en plantear que los hombres son iguales en niveles espirituales y trascendentes, y pretender al mismo tiempo que unos tienen derecho a una vida más digna y plena que otros (que la gran mayoría, de hecho), y a mandar y oprimir al resto. Desde el principio del cambio hasta la culminación y mantenimiento de una nueva sociedad, hay que cambiar la mentalidad de la gente para hacerla más solidaria, más fraterna, más crítica con el poder, más justa, y todo ello tanto en las relaciones personales como en las sociales. Es una labor imposible sin el estímulo de lo trascendente. Las revoluciones que han intentado prescindir y combatir lo espiritual han fracasado o se han convertido en tiranías horrendas.

Por eso, Dios es la verdadera Revolución, algo que el poderoso sistema materialista debe enterrar, desvirtuar, manipular o descafeinar como sea, porque Dios, realmente asumido, es peligroso para el poder, ya que pone las metas del hombre en mucho más que el culto al tener, al éxito y al poder (bases del materialismo capitalista), al hedonismo, la falta de ética personal y social y la superficialidad embrutecedora.

Interesa que el materialismo se imponga porque si la materia es la única realidad, debemos vivir para ella, para explotarla y consumirla, y si la materia es la única realidad y nada tiene sentido, entonces se justifican las luchas por el poder y la opresión desde el mismo sobre los oprimidos, pues es justo y natural que los débiles sean eliminados por los fuertes. En cambio, si Dios existe no se puede organizar el mundo (la sociedad, la economía, la política, los valores, la ciencia) para beneficio de unos pocos, sino en función del amor y la solidaridad con todos, y eso no interesa al sistema. Si Dios existe, ni las armas, ni los lujos a costa de los pueblos crucificados, ni el imperialismo, ni el embrutecimiento de las masas con el consumo, la violencia o el sexo, ni nada de este gigantesco montaje que hemos hecho tendría sentido. Las gentes despertarían de cara a su interior y a su exterior. Se ve que la cuestión de si Dios existe y qué tiene que enseñarnos, es vital en todos los sentidos, para toda persona y sociedad.

Sin Dios el hombre queda desprovisto de su único Valedor. Reducido a mera materia –negada la existencia de un alma espiritual y negado un destino ultraterreno, el hombre ha de someterse servilmente a lo que el conjunto de la materia necesite. Si el hombre no es más que materia, valdrá sólo lo que vale la cantidad de materia que constituye su cuerpo, o la cantidad de riqueza que sea capaz de producir.

El filósofo ateo Bertrand Russell lo expresó muy bien: “Si el hombre es el producto de causas que no tenían ninguna previsión de que al final se lograsen;. . . si ningún fuego, ningún heroísmo, ninguna intensidad de pensamiento y sentimiento, pueden preservar una vida individual más allá de la tumba, ¿para qué todos los trabajos de los siglos, toda la devoción, toda la inspiración, todo el brillo del mediodía del genio humano, si están destinados a la extinción en la vasta muerte del sistema solar , y que todo el templo de los logros del hombre, inevitablemente, debe ser enterrado bajo los escombros de un universo en ruinas? (…). Sólo en el andamiaje de estas verdades, sólo sobre la base firme de la desesperación inflexible, puede la morada del alma a partir de ahora de forma segura construida ("La adoración de un hombre libre", en los Escritos Básicos de Bertrand Russell, eds., Robert E. Egner y Lester E. Denonn. p. 67).

Hagas lo que hagas en esta vida, objetivamente y en última instancia, carece de trascendencia o significado. Eres esencial, radical y básicamente (en un sentido último) NADA (o más precisamente, algo que viene de la nada, por nada, para nada y cuyo fin último será, literalmente, nada), un mero accidente insignificante, sin ningún tipo de trascendencia última significado o propósito en absoluto). 

En efecto, si no existe Dios, si estamos aquí solos, abandonados en la nada, surgidos por casualidad, por un juego azaroso de materia y espacio-tiempo, nada tiene sentido, mi existencia es nada, nada permanece, la misma ética carece de motivación e impulso. Así lo han reconocido los grandes pensadores del ateísmo y el materialismo: sin Dios nada tiene sentido, nada tiene un por qué ni un para qué. Si las cosa son así, ¿quién soy yo (o tu), un mero accidente sin sentido, para tratar de traer orden y sentido a lo que no lo tiene ni puede tenerlo, pues intrínsecamente es un sin-sentido? Si nada soy y si soy para nada ¿me dedicaré a luchar por un propósito y un fin en un cosmos sin propósito ni fin? Si sólo tengo esta breve existencia y sólo soy materia y cuerpo ¿por qué mis impulsos materiales, corporales y egoístas, no han de ser lo primero y lo único en este absurdo de cuatro días y medio que va a ser mi vida?; si sólo soy como la casual burbuja de una olla de agua hirviendo, que estoy aquí y al instante siguiente no ¿qué me importan las demás burbujas y el caos del hervor? Si el cosmos y la vida humana son un absurdo y la muerte no ofrece ninguna liberación, ¿podemos ser felices con el conocimiento de que estamos derrotados incluso antes de empezar?

Por otra parte, si no soy responsable ante nada ni nadie que me trasciende y yo no puedo tener más criterio que la materia pues nada existe que no sea la materia y lo que vemos y tocamos ¿por qué mi escala de valores debería venir impulsada o presidida por algo que no sea el bienestar y la satisfacción de mi materia?¿para qué preocuparme por nadie más que por mí, para qué perder mi corta vida preocupándome por ti, si sólo tengo que vivir mi breve existencia?, si tú eres un obstáculo en mi camino o una molestia ¿por qué no te voy a apartar como una piedra, si no tienes más sentido ni eres, en esencia, diferente de ella? Si tú me puedes aportar beneficios ¿por qué no utilizarte y explotarte si tu existencia no tiene, en el fondo, más importancia que la de un burro de carga? Como vemos, el materialismo es profundamente peligroso para la ética, profundamente reaccionario y anti-revolucionario, profundamente aliado del sistema capitalista que nos predica: “Trabaja y vive sólo para consumir y para tener, eso es todo, no hay nada más”. Si el comunismo supiera lo enemigo del ser humano que es el pensamiento materialista no sería materialista, propondría su reforma social en un contexto trascendente y de valores...entonces sería el cristianismo.

Es curioso que algunos ateos califiquen su ateísmo como humanismo, cuando el ateísmo, a base de negar la naturaleza humana como algo real, negar la libertad, negar los valores morales y negar la trascendencia, niega completamente al hombre. El título de “humanismo” no lo merece el ateísmo, sino la cosmovisión creyente. Un destacado ateo, Richard Carrier, ha tenido el valor de reconocerlo: “El verdadero humanismo es el creyente, el ateo es antihumanista. En nuestra visión del mundo, somos sólo otro pequeño subproducto de la naturaleza, en ningún sentido especial para nadie más que para nosotros mismos, sujetos a una gran cantidad de accidentes al azar y a fuerzas, y no hay un ser perfecto o supremo, en absoluto, por lo menos, de todos nosotros.  Por el contrario, es el teísmo, el que a menudo alienta la arrogancia, haciendo del hombre el centro del universo, exagerando su importancia en el gran esquema de las cosas.” (Sense and Goodness Without God: A Defense of Metaphysical Naturalism (Bloomington: AuthorHouse, 2005, p 259).